Primeros Pasos

Cerca de 10 libros nuevos me esperan en casa. Libros que por flojera no me he dedicado a leer y que muchos darían lo que sea por poder leer. Libros que me pican los dedos por abrir y que por las noches me penan por no hacerlo. Saben cuántos de esos compré en Chile? Uno. Soy profesional, de un nivel socioeconómico medio y provengo de un hogar donde siempre ha sido habitual leer. No obstante, leer en este país para mí también es un lujo. Un lujo que a ningún candidato a la Presidencia escuché decir que dejaría de serlo. Y eso, me preocupa.
Si queremos avanzar, permitir y fomentar el desarrollo social de un país, cómo podemos seguir dejando que los libros alcancen precios tan altos. Todos dicen que en Argentina la gente continúa leyendo pese a la crisis económica que los afectó, y que por ende no pasa por un tema de dinero. Pero sí pasa por eso, porque se trata de un hábito aprendido, que en Chile no tenemos. Cómo queremos que los niños y la juventud se interesen en leer y lo consideren algo necesario, si los libros son tan caros que sus padres no pueden pagar por ellos.
Se quejan de la piratería, pero a veces es la única forma que tienen muchos de leer. Un ejemplo cercano es el libro 2666 de Roberto Bolaño. Salió publicado hace un año aproximadamente y desde esa fecha hasta ahora sólo ha bajado su precio en $ 2.000 pesos chilenos. Sí, de $37.000 a $35.000. Y en España, donde me lo pudo comprar mi hermana, costó apenas $ 19.000 (€ 30). Entonces de qué estamos hablando?
Ojalá que el nuevo gobierno de la Concertación pueda tomar cartas en el asunto y asuma como algo importante la abolición del IVA a los libros, porque creo que es una fuerte herramienta para potenciar la lectura en nuestros jóvenes y un mejor desarrollo de la población en general. Sin educación, estamos perdidos.

